NADA NUEVO BAJO LA CAPA DEL SOL
- La informática, y
- Puede que sí y puede que no –contesté algo sorprendido, pues quien me hablaba no era una de las personas a las que tenía por ser razonable y su despliegue verbal me sorprendió en ese momento- De todas formas –seguí- fíjese en nosotros, en la gente que hay aquí. ¿De verdad cree que todos los que estamos en este bar hemos venido solo para beber? ¿Qué diferencia hay entre beber en casa y beber en el bar? A fin de cuentas, en casa sale más barato ¿verdad? No le voy a negar que la tecnología nos deshumanice, aunque ya le adelanto que no estoy de acuerdo con ello (al igual que, como se suele decir, el vino no embriaga, es el hombre quién se emborracha, con lo cual no es la tecnología quien deshumaniza, sino el propio hombre a mi parecer). No obstante, y dando por bueno su razonamiento vuelvo a mi pregunta: ¿por qué bebemos en el bar y no en casa que es más barato? Porque no venimos a beber, no venimos solo para emborracharnos; venimos en busca de algo más: calor humano. Y aunque usted y yo ahora estemos hablando, de no hacerlo, le bien aseguro que beberíamos bien a gusto sabiendo que tenemos a un humando al lado, aunque ni tan siquiera nos habláramos.
Así pues, no nos deshumanizamos, simplemente nos abandonamos a lo más cómodo, a lo más fácil ¿Me siento solo? ¡Me voy al bar! Y ahí también estás solo, pero hay más gente y eso lo compensa. Por paradójico que pueda parecer, y siempre desde mi humilde punto de vista, nada (ni la tecnología, ni la televisión, ni nada de nada) deshumaniza al hombre, sino que es el propio hombre quien se deshumaniza.







